lunes, 15 de septiembre de 2014

Qué sucede cuando ya es demasiado tarde…
La crueldad del comercio de fauna silvestre


Macana de año y medio.
Quiero empezar diciendo que no soy partidaria de mostrar el lado negativo, gris y triste de las historias porque pienso que es más acertado ser positivo para generar grandes cambios; pero hoy hay un motivo más importante que mis creencias personales para mostrar una dura realidad.

Sin dar más explicaciones y adentrarnos a tantas razones, el tráfico ilegal de fauna silvestre es el responsable de todo el sufrimiento que han vivido los animales que son entregados a La Casa de los Animales (Fundación Maikuchiga).

Personas que matan a una madre (Churuca) para vender a su cría, personas que compran esas vidas para que sean sus mascotas, personas que venden tours para lucrarse mostrando estos animales y personas que compran esos tours para obtener una fotografía con un animal exótico de la selva. Esos son “seres humanos” con mucha ignorancia y sin conciencia de lo que ocurre a su alrededor.
En gran parte, la mayoría de los animales que recibimos ya sea por un decomiso o por una entrega voluntaria, llegan demasiado tarde y fallecen en su último intento por sobrevivir, buscando recuperar la libertad que les quitaron.
No nos digamos mentiras, las acciones contra el tráfico ilegal no son suficientes y en países amazónicos la legislación ambiental sobre el comercio es clara, no obstante, la corrupción administrativa o en muchos casos la ineptitud de las instituciones hace que la implementación de esas leyes no se tome de manera seria*.

Nuestra Veterinaria Lina María Pelaez atendiendo a Panchito.
Lamentablemente y por una experiencia cercana, fue demasiado tarde para los dos últimos casos de churucos entregados a la fundación: Panchito de 1 año de edad entregado voluntariamente, quien sufrió de Tétano debido a la profunda herida de la soga que tenía amarrada a su cuerpo y Macana de 1 año y medio decomisada en la ciudad de Leticia (proveniente de Puerto Alegría en el Perú) padeciendo desnutrición avanzada y una neumonía de larga evolución (evidenciada en la necropsia) junto con fuertes ataques epilépticos. Ambos murieron dos días después de ser atendidos.

Demasiado triste y frustrante asistir y compartir el sufrimiento de estos dos pequeños para darnos cuenta que quizá la muerte era el único descanso para el cruel dolor de un animal que lo ha perdido todo.
Mencionando lo anterior, la conclusión final es que la solución al tráfico claramente no es la rehabilitación de la fauna comercializada, sino la prevención, la educación y el control y vigilancia que deben ejercer las autoridades competentes. Hacemos un llamado a quienes lean este blog para concientizarnos una vez más.

En memoria de los pequeños Panchito y Macana de quienes nace el motivo para escribir este post.
*2013 - Primates Colombianos en peligro de extinción.
Textos y Fotos: Angélica Martínez A.

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